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TRASTORNOS Y ENFERMEDADES

Vigorexia

     La mayoría de ellos son chicos jóvenes entre 18 y 27 años que inicialmente acuden al gimnasio solo con la intención de tonificar su cuerpo. Pero muchos de llos con frecuencia abandonan sus actividades sociales y ocupaciones debido a la necesidad compulsiva de ejercitarse y estar a dieta. Su alimentación se basa en productos de alto contenido proteico y bajos en líquidos. Es un régimen desbalanceado, en el que se come mucho pero con variedad muy limitada, explica Josu.

 

 

      Al igual que los TCA, la vigorexia implica una obsesiva preocupación por el aspecto físico y una visión distorsionada de la propia imagen. También conocida como dismorfia muscular, este trastorno afecta en su mayoría a hombres. El principal objetivo de los que la padecen es aumentar su masa muscular tanto a base de un excesivo ejercicio físico, dietas ricas en proteínas, hasta el consume de esteroides y anabólicos.


   


       

       También se ha llegado a llamar a este trastorno anorexia inversa.  En vez de adelgazar las personas sienten la compulsión por generar masa muscular. Hay una distorsión de la imagen corporal: la persona se ve flaca y débil, a pesar de tener grandes músculos. Estas variables afectan a pacientes con baja autoestima, inseguros o muy rígidos.


       En los últimos años este trastorno ha ido en aumento, por un lado por el estereotipo que se ha fijado hoy en día y también por todo tipo de programas televisiones que refuerzan y consolidan esta visión de la belleza. “Desde que se emitió el programa Mujeres y Hombres y Viceversa de Telecinco hemos notado muchísimo la cantidad de gente nueva que se ha apuntado al gimnasio” afirma Josu Aranburu, uno de los entrenados del gimnasio Ukabilka de Galdakao. 

      Con más de 10 años como entrenador personal en diferentes gimnasios de Bizkaia, Josu ha conocido a muchas personas que han llegado a experimentar una necesidad obsesiva por hacer ejercicio. Empiezan con estrictas dietas que pueden acarrear repercusiones renales y acaban usando quemadores de grasas, potenciadores de actividad muscular, efedrina, cafeína, guaraná e incluso hasta el extremo de inyectarse todo tipo de esteroides, que estimualn el desarrollo de la musculatura.

 

      

     "Son chavales muy jóvenes que no son conscientes del peligro que puede tener obsesionarse a tal punto" nos explica Aranburu. Cuando se abusa de estas sustancias, se generan serios problemas de salud como una mayor probabilidad de sufrir patologías hepáticas, disfunción eréctil e infertilidad. Esta obsesión compulsiva y de sobrecarga física tiene riesgos traumatológicos y cardiovasculares. Además, no debemos olvidar las lesiones óseas y de los tendones a causa del ejercicio extremo. En cuanto al aspecto psicológico, el afán por producir más bíceps, tríceps y otros músculos lleva a estas personas a abandonar otras actividades habituales y necesidad para una vida normal.

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