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TRASTORNOS Y ENFERMEDADES

ANOREXIA Y BULIMIA

Entre los TCA destacan la anorexia y la bulimia nerviosa, trastornos que afectan a más de 300.000 personas en España y que en los últimos años se ha multiplicado por diez. Son una alteración del comportamiento caracterizado por un miedo excesivo a engordar, aun cuando el peso de las personas que los sufren sea normal o esté incluso muy por debajo de lo saludable.

 

Con na percepción distorsionada de la realidad, viéndose siempre gordas, estas personas convierten la comida en el eje central de su vida, sus preocupacines, y desatienden progresivamente todo los aspectos de su salud.

 

De esa manera veía L.F. su vida. Una joven de 19 años exigente, estudiosa y valiente que un día se vio atrapada en un agujero sin salida llamado anorexia.

 

¿Cuándo empezó todo?

No recuerdo un momento concreto, aunque ya desde los 10-11 años me preocupaba bastante lo que comía. Pero los problemas empezaron a ser graves a partir de los 14 que es cuando me diagnosticaron la anorexia. Siempre me he exigido mucho a mi misma: en los estudios, con mis amigas, la imagen. Y no era de extrañar que todo eso repercutiera también en la comida.

 

¿En algún momento fuiste consciente de la enfermedad que podías llegar a padecer o cuando comenzó ya era demasiado tarde?

A veces sí creo que podía haber evitado todo este sufrimiento y no haber hecho las tonterias que hice. Pero por otro lado, me doy cuenta de que ya contaba con cierta predisposición a tener este tipo de enfermedad, sea por mi caracter o mi forma de resolver los problemas. Soy muy exigente, sobre todo conmigo misma. Me gustan las cosas perfectas, bien hechas, y eso también incluía mi aspecto.

 

Entonces, ¿dirías que esa personalidad autoexigente seria la causa de tu enfermedad?

Sí, eso y sin duda la falta de autoestima, que no es solo cuestión del físico. La anorexia es una enfermedad psicológica que te mata por dentro. Siempre crees que eres inferior, débil e incapaz de controlar nada. Por eso esa necesidad de  "control", de controlar tu peso, lo que comes... se convierte todo en una obsesión. 

 

¿Qué hacías para perder peso?

Al principio no deje de comer, lo que me preocupaba era quemar todas las calorías que entraban en mi cuerpo, asique hacía mucho ejercicio. Había veces que después de cenar subía y bajaba las escaleras del edificio donde vivo 10 o 15 veces con tal de quemar todas las calorías. Luego al bajar tanto de peso ya no tenía fuerzas para hacer todo eso por lo que pase a comer de una ensalada, a una manzana o una zanahoria al día, hasta que me proponía a mí misma no probar bocado.

¿Y vomitabas?

Si, también. Cuando mis padres se enteraron no me dejaban levantarme de la mesa sin terminar todo lo que tenía en el plato, pero me daba igual porque después lo vomitaría. Ahora ya no lo hago pero he llegado a tener callos en los dedos por todas las veces que lo hacia.

 

Además en internet hay muchisima información sobre todo esto ¿verdad?

Demasiada. En internet se conocen a la anorexia y a la bulimia como Ana (anorexia) y Mia (bulimia). En muchísimos blogs al alcance de cualquiera, las propias enfermas comparten información o consejos sobre cómo vomital más facilmente o como aguantar más tiempo sin comer, entre otras cosas. Blogs que leía yo por supuesto y que me ayudaron a cavar mi propia tumba.

 

¿Cuál ha sido tu peso más bajo?

Mi peso más bajo a sido 39 kilos cuando tenía 16 años.

 

¿La anorexia ha afectado de alguna manera a tus relaciones con tu familia y amigos?

Por supuesto. Es una de las peores secuelas de la enfermedad. Y me duele mucho ver cómo les afecta todo esto a las personas que queiro. He mentido a mis padres muchísimas veces, decirles que si había comido el almuerzo cuando en realidad se lo daba a algún compañero de clase o lo había tirado a la basura. Y te alejas de tus amigos. Tenía pavor de comer delante de ellos. Siempre que iban a comer todos juntos me inventaba una excusa para no ir o les decía que estaba enferma. También afectaba a los estudios. No me concentraba como antes y me costaba muchísimo estudiar.

 

¿Cuáles han sido los peores momentos?

Creo que he tenido tres momentos clave. El primero, durante mi ingreso en el centro, el segundo fue a los pocos meses de salir de esté, ya que recaí y me hundí y estuve a punto de no contarlo, y el otro momento difícil, es quizá ahora, porque debo luchar contracorriente y sólo yo lo puedo hacer, te sientes sola.

 

En el centro especializado en el que estabas ¿cómo era el tratamiento?

Casi todo era trabajos en grupo, guiados por terapeutas. Te enseñaban a desentenderte de las comidas: ellos te decían cuándo y qué comer, para que así reaprendieras a focalizar la mente en otras cosas distintas a la comida y el cuerpo. Por ejemplo, un día nos hicieron salir de fiesta sin peinar, sin maquillar, sin vestirnos de modo especial... ¡y lo pasamos verdaderamente bien! Yasí ibamos aprendiendo a ser menos dependiente de tu aspecto.

 

¿No temes una recaída?

Cuando voy a comprar ropa y tengo que mirar la talla, confieso que me pongo nerviosa aunque intento evitarlo. Aunque eso ya no me preocupa tanto, ahora procuro centrarme en el día a día y centrarme en recuperarme. Por lo menos, esta vez me siento con fuerzas.

 

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