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   El Renacimiento tiene un canon de belleza semejante al del mundo clásico, fue su principal fuente de inspiración estética, se basa sobre todo en la armonía y en la proporción. En esta época Italia pasa a ser el referente artístico de todo el continente ya que  todas las artes reflejaron este canon de belleza del mismo modo. Dentro de las producciones artísticas, han quedado como emblemáticas en la historia el David de Miguel Ángel como canon de belleza masculina (aún hoy referente publicitario) y El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli en cuanto al femenino.

 

 

El Renacimiento

 

    En cuanto al ideal de belleza masculino encontramos la fabulosa escultura del David de Miguel Ángel, tan sólo se le podrían añadir otras características de la época; los cabellos largos y relucientes, las cejas pobladas y marcadas, una mandíbula fuerte y unos pectorales anchos. Este canon esta aplicado  por lo general a figuras jóvenes.

El David de Miguel Ángel

   Las características femeninas son bien conocidas: piel blanca, sonrosada en las mejillas, cabello rubio y largo, frente despejada, ojos grandes y claros; hombros estrechos, como la cintura; caderas y estómagos redondeados; manos delgadas y pequeñas en señal de elegancia y delicadeza; los pies delgados y proporcionados; dedos largos y finos; cuello largo y delgado; cadera levemente marcada; senos pequeños, firmes y torneados; labios y mejillas rojos o sonrosados. En la época tan solo usaban maquillaje como el colorete y el carmín para esos tonos rosas de la cara. Aunque donde si encontramos diferencias con épocas anteriores es en el vestido ya que es bastante ostentoso. A pesar de eso a los renacentistas, en su afán por mostrar la perfección corporal, les gustaba mostrar la desnudez de los cuerpos en muchas de sus obras.

La Gioconda de Leonardo Da Vinci

 

   No podríamos hablar de la belleza renacentista sin dedicar un breve espacio a Leonardo da Vinci quien dedicó buena parte de su Tratado de pintura a expresar las proporciones más armónicas entre todas las partes del cuerpo con el hombre de Vitruvio. En él, el ombligo era el punto central natural del cuerpo humano y el centro de la circunferencia y del cuadrado en el que se inscribe el cuerpo del hombre extendido. En este dibujo Leonardo Da Vinci representa las proporciones que podían establecerse en el cuerpo humano, la proporción áurea que viene representada por el número 1’618. Esta proporción refleja la máxima belleza y perfección, es decir la belleza divina. Para Leonardo, el hombre era el modelo del universo y lo más importante era vincular lo que descubría en el interior del cuerpo humano con lo que observaba en la naturaleza.

   Como ejemplo de ideal de belleza femenino tenemos a Simonetta Vespucci. Fue una musa y modelo de los artistas del Renacimiento italiano. «La bella Simonetta». Fue retratada por Sandro Botticelli en varias ocasiones; la más célebre, en el famoso cuadro El nacimiento de Venus.

                         Simonetta Vespucci                                                                            El Nacimiento de Venus

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